Cleopatra

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Cleopatra

Reina de Egipto de la dinastía de los Lágidas de 54 a.C. a 30 a.C. (Alejandría 69 a.C. -id 30 a.C.). hija de Ptolomeo VII Auletes. Compartió el poder con sus dos hermanos. Ptolomeo XIV Dionisos (51 – 47 a.C.) y Ptlomeo XV el Niño (47 – 44 a.C.); a partir del año 44 reinó sola. En el 48 a.C. se enfrentó a su hermano Ptlomeo XIV y tuvo que huir a Siria, donde formó un ejército. Con la ayuda de César, que venció a Ptolomeo en la batalla del Nilo (47 a. C.). Cleopatra volvió al poder, se casó con su segundo hermano y selló una alizanza con Roma. Después de la muerte de César se convirtió en amante de Marco Antonio, este gobernó en Oriente y formó un reino independiente. Ocavio, apoyado por el senado romano, se enfrentó a ambos en la batalla naval de Actius (2.9.31 a.C.) y les venció. Tras el combate, Marco Antonio y Cleopatra se refugiaron en Egipto, suicidándose poco después.

Cleopatra y Roma

Roma sólo llegó a temer de verdad a dos enemigos, Aníbal el cartaginés y Cleopatra la egipcia, afirmó un historiador romano contemporáneo de esta soberana, temida como política y abominada por los romanos, pero exaltada y venerada en Egipto, su vida ha suscitado sin interrupción el interés de la posteridad.

Murió a los treinta y nueve años. A los dieciocho se había tenido que casar con su hermano Ptolomeo XIII, de diez. Tres años más tarde sedujo a Julio César en Alejandría, y le dio un hijo, Cesarión. A los veintidós años, ahora casada con el más pequeño de sus hermanos Ptolomeo XIV, fue la verdadera reina de Egipto, pues contaba con el apoyo de César. Se atrevió a instalarse en Roma, donde residió hasta el asesinato de su gran protector. Huyó a Alejandría, donde habría ordenado dar muerte a su esposo. Allí llegó Marco Antonio tras las guerras civiles que habían asolado Roma. Lo enamoró y le dio tres vástagos: dos gemelos (varón y hembra) y un niño. Entonces ella tenía alrededor de veintiocho años: con él, unos quince años mayor, compartió el reino de Egipto durante más de dos lustros. Más que seducirlo, como al astuto y descreído César, a Antonio lo enloqueció –“furor báquico” llamó a esa pasión el historiador Plutarco- Aunque era ya madura para los cánones de la época. Según parece, no era sólo bella, sino inteligente, ambiciosa, culta y políglota. A pesar de que no se conservan retratos fidedignos, se tiene de ella una imagen poderosa, mezcla vigorosa de leyendas y crónicas. Pero ¿qué se sabe en realidad de Cleopatra?

UN LINAJE MACEDONIO EN EGIPTO

Ella fue la última heredera del otrora brillante reino helenístico instaurado en Egipto (305 a.C.) por Ptolomeo, uno de los gloriosos compañeros de Alejandro Magno, a cuya muerte se adueño el país del Nilo. Pero cuando nació Cleopatra (hacia el año 69 a.C.) la dinastía ptolemaica estaba corroída por el desprestigio. Su propio padre, Ptolomeo XII, fue expulsado del trono por los alejandrinos enel 58 a.C., tras permitir que los romanos se adueñaran de Chipre, posesión egipcia. Sustituido por su hija primogénita Berenice IV, no dudó en llamar a la puerta de Roma para recuperar el poder, a cambio del permitir su tutela de facto sobre Egipto. Cleopartra era una niña de catorce años cuando las legiones romanas entraron en Alejandría y restablecieron a Ptolomeo en el trono . No sólo fue testigo de la ferocidad de los ivasores sino que asistó a l asesinato de su hermana por usurpadora. En el 51 a.C. el rey murió y dejó como sucesores a sus dos hijos mayores, Ptolomeo XIII y su esposa Cleopatra. Hacia mediados del silglo II a.C. los Ptolomeos habían iniciado una serie de matrimonios entre hermanos, con el fin de asegurar la línea sucesoria. Para esos soberanos, el matrimonio endogámico figuraba en el origienmítico de los dioses de Egipto y su imitación contribuía a consolidar una forma de vida elitista y adornada con los privilegios de la divinidad. Pero también favorecía luchas intestinas de las facciones palaciegas en torno a los miembros de la pareja real, arrastrados con frecuencia al fratricidio.

Convertida en Cleopatra VII, la muchacha se enfrentó con su esposo hermano, en un momento en el que la política interna de Roma se convertía en un factor decisivo de la historia de Egipto. En efecto en el año 48 a.C. Julio César llegó a Alejandría para hacer prisionero a su rival Pompeyo, que había buscado refugio en la corte egipcia, pero los partidarios de Ptolomeo XIII le habían dado muerte. César se erigió en árbitro del enfrentamiento entre el rey y Cleopatra, que había vuelto a Alejandría desde Siria, donde se había refugiado. Les obligó a reconciliarse, pero ello no satisfizo a la facción de Ptolomeo XIII, que entabló una guerra contra César en el curso de la cual el joven rey perdió la vida. El general romano casó a Cleopatra con su otro hermano Ptolomeo XIV, de doce años de edad; fue un matrimonio formal, que dio a Cleopatra el verdadero poder en Egipto. Mientras, la reina concibió a Cesarión, un hijo de César que parecía destinado a heredar dos grandes imperios: el romano y el egipcio.

UNA REINA POLÍGLOTA

Una vida de grandes exigencias y un espíritu desafiante desde la cuna; tal fue la vida de Cleopatra. Cmo todos los reyes helenísticos, su educación era enciclopédica: había memorizado a Homero, Hesíodo y Píndaro, conocía las tragedias de Eurípides, más ajustadas a su gusto que las de Esquilo y Sófocles, y había estudiado a los historiadores Herodoto y Tucídides. De los grandes discursos del ateniense Demóstenes había aprendido el arte de la retórica. En el palacio estudiaba además artimética, geometría, astronomía y medicina; y por fi, la joven sobresalía e dibujo, música y canto, en equitación y en caza…Su griego era refinado y exquisito, dice Plutarco, y fue la primera de su linaje en conocer el idioma que hablaban sus súbditos Egipcios – además de entender la lengua de los etíopes, los árabes, los judíos, los sirios, los medos, los partos… y el latín -. En este sentido fue un caso único entre los soberanos ptolemáicos, hasta tal punto ajenos a la cultura egipcia que, como símbolo de pertenencia a una cultura más elevada, la única lengua que hablaron y admitieron en la corte alejandrina a lo largo de casi tres siglos fue el griego.

Dotada de una sólida formación, consciente de que había recibido un reino agonizante y dependiente de los romanos, Cleopatra adoptó como estrategia política el establecimiento de una alianza dinástica con Roma a través de los hijos habidos de César y de Marco Antonio, para preservar de este modo la independencia de Egipto. Al servicio de este objetivo puso es fasto de su corte y todos los recursos de retórica, de actriz y de seductora de los que dan cuenta los autores antiguos.

Cleopatra y Cesar

Primero sedujo a Julio César en el 48 a.C. Consciente de que el jefe romano era suspicaz, Cleopatra, que quería verlo a solas, le había mandado emisarios y mensajes, pero desconfiaba de los espías de Ptolomeo XIII. Según Plutarco, se introdujo secretamente en los aposentos privados del romano envuelta en una alfombra y apareció ante él como una ninfa desvalida e implorante, vestida con calculado descuido; sus dotes intelectuales y su conversación hicieron el resto; por la mañana, cuando su hermano y esposo niño se presentó ante el romano, Cleopatra ya había ganado la pugna. Dice Plutarco que César advirtió su inteligencia y que cuando a la inteligencia se unió la dulzura y la gracia, ella fue reina de Egipto. No dudó en presentarse en la capital del imperio, en 46 a.C., con su corte, su esposo y su hijo –que habría nacido por esas fechas- quizás a tiempo para asistir a la celebración de los triunfos de César.

Su presencia concitó la hostilidad de los adversarios de éste. Cicerón bramaba; en sus cartas escribió que todo el mal venía de Alejandría. No sólo el mal: el lujo, la perversidad el incesto, la depravación… César, entonces casado en segundas nupcias con Calpurnia contestó con un desafío: instaló a Cleopatra en una villa a orillas del Tíber y le dedicó una estatua de oro en el templo de Venus, la fundadora mítica de su propio linaje. Se hizo patente que la actitud de César no era simplemente extravagante e irrespetuosa, sino que estaba en juego el futuro de la Roma republicana: los romanos veían en Cesarión a un insospechado e inaceptable heredero de su legado político. En marzo del 44 a.C. el dictador cayó asesinado por un grupo de conjurados dirigidos por Bruto y Casio, contra quienes se alzaría Octavio, a quien César había adoptado, y Marco Antonio, compañero de César.

La reina, perdido su protector, marchó a Alejandría con su hijo y su esposo. Al llegar éste murió sospechosamente, y el pequeño Cesarión (o Ptolomeo XV César) compartió el trono con su madre. Hasta el encuentro con Marco Antonio, Cleopatra reinó en un territorio convulso y atento a las guerras civiles romanas. En octubre del 42 a.C. las fuerzas repartieron el gobierno de las provincias romana, correspondiendo las occidentales a Octavio y las orientales a Marco Antonio. Éste marchó a Oriente y convocó a la soberana de Egipto en Társo, una ciudad de Cilicia, en Asia Menor, para que rindiese cuentas sobre su ambigua actitud en el curso de la reciente guerra civil. Había visto muchas veces a Cleopatra, pero nada de lo conocido presagiaba lo que la reina le preparaba.

 Cleopatra y Marco Antonio

Refiere Plutarco que ella se presentó navegando por el río Cidno en una nave de proa dorada, con velas púrpura y remos de plata. Recostada en un pabellón de oro, rodeada de niños con palmas y de esclavas ataviadas como nereidas y gracias, mientras del lento fluir del río subían los perfumes de grandes vasijas flotantes exhalaban a los costados de la nave, era Afrodita-Cleopatra, así vestida por que sabía que Antonio se sentía próximo a Dionisio, el dios del arrebato, el vino y la pasión. Cuando él la invitó a su nave ella declinó la oferta y le indicó a él que subiera. Entre luces y telas y el humo de los perfumes, Cleopatra tomó una perla enorme y la ahogó en vinagre, para disolverla; después le ofreció el más exquisito de los banquetes. Política consumada, obtuvo, como antes con César, la aquiescencia de Antonio para eliminar a sus rivales. Después se dedicaron, durante un año a lo que Plutarco llamó la “vida inimitable”, una mezcla de placeres del espíritu y del cuerpo.

Muerte de Cleopatra – La ultima Reina Egipcia

Marco Antonio logró consolidar un imperio en Oriente gracias a la alianza con Cleopatra a la que en el año 34 a.C., en Alejandría, proclamó “reina de reyes” en el curso de una ceremonia en la que Cesarión fue reconocido como hijo de César, mientras que los tres territorios de Roma que se hallaban bajo jurisdicción de Marco Antonio.

Entonces Octavio y su lugarteniente Agripina, en nombre de la legitimidad de la autoridad romana, se enfrentaron a Antonio y Cleopatra, a quienes derrotaron en la batalla naval de Actium, el 2 de septiembre de 31 a.C.. Cleopatra, para salvar su propia flota, se alejó, yantonio la siguió. Ya en Alejandría, Cleopatra y Antonio vivieron durante un año un oscuro frenesí de lujo y fiestas, hasta que Octavio hizo su entrada en la ciudad a principios de agosto del 30 a.C. Todo lo que sigue después se conoce gracias al testimonio del médico de la reina, recogido por Plutardo y Dión Casio: Antonio, creyendo muerta a Cleopatra, intenta suicidarse; trasladado al mausoleo de la reina, donde ésta se había encerrado, fallece en sus brazos, ella enferma y es confinada con dos esclavas, Sabiéndose vencida, se da muerte con veneno o bien por la picadura de un áspid. Ninguno de sus hijos subió al trono de Egipto, que Octavio anexionó a Roma. Cesarión fue ejecutado, y los otros fueron entregados a la tutela de Octavia, la esposa de Marco Antonio.

Más allá del juicio de historiadores y cronistas, queda la altiva figura cuyo valor cantó un romano, el gran poeta Horacio: la de la reina que eligió su muerte “pues sin duda detestaba la idea de ser llevada como una más, sin distinción de rango.[…] a la ostentosa ceremonia del triunfo” que había de celebrar Octavio, su enemigo.

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